Beryl Markham
Beryl Markham
Beryl Markham

Isak Dinesen

“Yo diría que en la vida se aprende que no hay que precipitarse a pensar que lo que es bueno, agradable y sensato para uno mismo lo es también para los otros; esto no quiere decir que haya que acabar aceptando humildemente que los métodos de los demás son mejores, basta con dar por supuesto que son igual de buenos, y llegar a ver lo bello y lo bueno expresado de todas las maneras posibles… Yo diría… que es un gran placer saber discernir la belleza, la alegría y la armonía de la vida expresadas constantemente en diversas formas.”

Isak Dinesen

 

La amapola es una flor salvaje y delicada. Ha sido usada desde hace mucho tiempo como símbolo de paz, sueño y muerte. Es una flor especial. No permite ser cortada, se descompone y deshace rápidamente. El brillante colorido y vibración que presenta en el campo no aguanta ni siquiera unos minutos en nuestras manos. Si queremos conservarla, conseguir que permanezca, será necesario elaborarla, trabajarla de tal forma que no se estropee. La naturaleza resultante, imperfecta, será mucho más completa y elegante… y permanecerá.

La amapola, vista de esta manera, es una bonita metáfora del amor y los enamoramientos…

El amor y la belleza son los dos retos fundamentales del ser humano y lleva toda una vida llegar a comprenderlos.

La belleza repara.