Beryl Markham
Beryl Markham
Beryl Markham

James Salter

“Creía en la grandeza. Creía en ella como en una virtud, como si pudiese alcanzarla. Era sensible a las vidas que poseían, por debajo de la superficie, como una roca o una sombra enormes, una gloria que sería descubierta, que afloraría algún día. Tenía buen ojo y un criterio justo para apreciar la valía del trabajo ajeno. Por el suyo propio profesaba un moderado respeto. En su fe, en lo más profundo de sus ilusiones, estaba la estructura que aparecería en las fotografías de su tiempo, el edificio célebre que él había creado y que nada, ni la crítica, ni la envidia, ni la demolición siquiera, podría alterar. 

No hablaba de esto con nadie, por supuesto, salvo con Nedra. El tema se volvía cada vez más invisible con el paso de los años. Desaparecía de su conversación, aunque no de su vida. Perduraría siempre, hasta el final, como un gran barco que se oxida en la distancia. “

 

Años Luz

James Salter

 

La amapola es una flor salvaje y delicada. Ha sido usada desde hace mucho tiempo como símbolo de paz, sueño y muerte. Es una flor especial. No permite ser cortada, se descompone y deshace rápidamente. El brillante colorido y vibración que presenta en el campo no aguanta ni siquiera unos minutos en nuestras manos. Si queremos conservarla, conseguir que permanezca, será necesario elaborarla, trabajarla de tal forma que no se estropee. La naturaleza resultante, imperfecta, será mucho más completa y elegante… y permanecerá.

La amapola, vista de esta manera, es una bonita metáfora del amor y los enamoramientos…

El amor y la belleza son los dos retos fundamentales del ser humano y lleva toda una vida llegar a comprenderlos.

La belleza repara.