Beryl Markham
Beryl Markham
Beryl Markham

Sam Shepard

“VINCE: Iba a huir anoche. Iba a huir y seguir huyendo. Directo a la frontera de Iowa. Conduje toda la noche con las ventanas abiertas. Los dos dólares del anciano aleteando justo en el asiento a mi lado. Nunca dejó de llover todo el tiempo. Nunca me detuve ni una vez. Podía verme en el parabrisas. Mi cara. Mis ojos. Estudié mi rostro. Estudié todo sobre él como si estuviera mirando a otro hombre. Como si pudiera ver toda su carrera detrás de él. Como la cara de una momia. Lo vi vivo y muerto al mismo tiempo. En el mismo aliento. En el parabrisas lo vi respirar como si estuviera congelado en el tiempo y cada respiración lo marcaba. Lo marcó para siempre sin que él lo supiera. Y luego su rostro cambió. Su rostro se convirtió en el rostro de su padre. Mismos huesos. Mismos ojos. Misma nariz. Mismo aliento. Y el rostro de su padre cambió al de su abuelo. Y siguió así. Cambiando. Caras que nunca había visto antes pero que aún reconocía. Aún reconocía los huesos debajo. Mismos ojos. Misma boca. Mismo aliento. Seguí a mi familia hasta Iowa. Hasta el último. Directamente al cinturón de maíz y más. Directamente hasta donde me llevaran. Entonces todo se disolvió. Todo se disolvió. Así. Y esos dos dólares seguían revoloteando en el asiento a mi lado “.

Niño enterrado

Sam Shepard

 

La amapola es una flor salvaje y delicada. Ha sido usada desde hace mucho tiempo como símbolo de paz, sueño y muerte. Es una flor especial. No permite ser cortada, se descompone y deshace rápidamente. El brillante colorido y vibración que presenta en el campo no aguanta ni siquiera unos minutos en nuestras manos. Si queremos conservarla, conseguir que permanezca, será necesario elaborarla, trabajarla de tal forma que no se estropee. La naturaleza resultante, imperfecta, será mucho más completa y elegante… y permanecerá.

La amapola, vista de esta manera, es una bonita metáfora del amor y los enamoramientos…

El amor y la belleza son los dos retos fundamentales del ser humano y lleva toda una vida llegar a comprenderlos.

La belleza repara.