Beryl Markham
Beryl Markham
Beryl Markham

Sandro Veronesi

Eres realmente un colibrí, pero no por las razones por las que te pusieron este apodo: eres un colibrí porque, como el colibrí, pones toda tu energía en quedarte quieto. Consigues quedarte parado en el mundo y en el tiempo, consigues parar el mundo y el tiempo a tu alrededor, a veces incluso consigues remontar y recuperar el tiempo perdido, igual que el colibrí es capaz de volar hacia atrás. Por eso da tanto gusto estar a tu lado.

Solo que, lo que para ti es natural, a otros les resulta dificilísimo.

Solo que la tendencia a cambiar, aunque pueda no ser a mejor, forma parte del instinto humano, y tú no la concibes.

Solo que, sobre todo, estar siempre a tu lado, haciendo todo ese esfuerzo, a veces no es la cura, es la herida.”

El colibrí

Sandro Veronesi

 

La amapola es una flor salvaje y delicada. Ha sido usada desde hace mucho tiempo como símbolo de paz, sueño y muerte. Es una flor especial. No permite ser cortada, se descompone y deshace rápidamente. El brillante colorido y vibración que presenta en el campo no aguanta ni siquiera unos minutos en nuestras manos. Si queremos conservarla, conseguir que permanezca, será necesario elaborarla, trabajarla de tal forma que no se estropee. La naturaleza resultante, imperfecta, será mucho más completa y elegante… y permanecerá.

La amapola, vista de esta manera, es una bonita metáfora del amor y los enamoramientos…

El amor y la belleza son los dos retos fundamentales del ser humano y lleva toda una vida llegar a comprenderlos.

La belleza repara.